martes, 30 de septiembre de 2014

OCTUBRE EL LLAMADO MES MORADO DEL PERÚ



CRISTO MORENO - CRISTO DE PACHACAMILLA

EL SEÑOR DE LOS MILAGROS

Cristo de Pachacamilla, Cristo Morado, Cristo de las Maravillas o Cristo Moreno es una imagen de Cristo en la cruz pintada en una pared de adobe ubicada en el Altar Mayor del Santuario de Las Nazarenas de Lima - Perú y venerada por peruanos y extranjeros en el Perú y alrededor del mundo, por quienes es considerada milagrosa. Su procesión es una tradición netamente peruana, considerada como la manifestación religiosa católica más numerosa del mundo.
Cerca al año 1651, cuando reinaba el papado de Inocencio X, en el Perú, el virrey García Sarmiento de Sotomayor y como arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez. Los negros angolas se agremiaron y levantaron el local de su cofradía en la zona de Pachacamilla, en las afueras de Lima. En la sede de la cofradía o pre-cofradía en una de sus paredes de adobes del galpón, un negro esclavo angoleño llamado Pedro Dalcón, bajo inspiración divina, plasmó la imagen de Cristo crucificado. La imagen fue pintada al temple en una pared tosca, cerca de una acequia de regadío, de un acabado imperfecto, además hay que resaltar que el anónimo pintor no tuvo estudios de pintura, y que ejecutó la obra por su propia fe e inquebrantable devoción a Cristo.
El 13 de noviembre de 1655 a las 14:45 horas, tuvo lugar un terrible terremoto que estremeció Lima y Callao, derrumbándose templos, mansiones y las viviendas más frágiles, ocasionando miles de víctimas mortales y damnificados. El temblor afectó también la zona de Pachacamilla y las viviendas igualmente se derrumbaron. Todas las paredes del local de la cofradía se derrumbaron, produciéndose entonces el milagro: el débil muro de adobe en donde se erguía la imagen de Cristo quedó intacto, sin ningún tipo de resquebrajamiento.
Las reuniones para venerar la imagen era los viernes por la noche, alumbrados por las llamas de cera; llevaban flores, perfumando el ambiente con el sahumerio, entonando plegarias acompañándose de arpa, cajas y vihuelas. Con el tiempo, se fue incrementando la peregrinación. Viendo con malos ojos todos estos hechos el Párroco de San Sebastián, José Laureano de Mena, hace de conocimiento al entonces virrey Conde de Lemos, don Pedro Antonio Fernández de Castro que intervenga como autoridad, para que prohibiese las reuniones y que diera la orden irrevocable de borrar al Cristo, ya que, según su criterio, estaba fuera de los cultos religiosos.
El Virrey traslado la solicitud a la máxima autoridad eclesiástica, quienes verificaron la existencia de la imagen del Cristo Crucificado, una concurrencia de unas doscientas personas entonando salmos y la presencia del sacristán de la Parroquia de San Marcelo José de Robledillo, a quien se le llamó la atención de autorizar con su presencia tal tipo de reuniones, se armó un tumulto en que los congregados en el lugar rodearon a los representantes eclesiásticos que se vieron obligados a abandonar el lugar. Esteban Ibarra dictaminó que se prohibiesen tales reuniones y que se borrase la imagen, por lo cual entre el 6 y el 13 de septiembre de 1671, y se constituyó al lugar un comité especial dispuesto por el Promotor Fiscal del Arzobispado José Lara y Galán, un notario, posiblemente el mismo Juan de Uría, un indio pintor de brocha gorda y el capitán de la guardia del Virrey, Pedro Balcázar, escoltado por dos escuadras de soldados para el caso que se produjesen desmanes por la cantidad de curiosos y vecinos que rodeaban el lugar.
El primero en intentarlo fue el pintor indio que al momento de subir por la escalera hacia la imagen comenzó a sentir temblores y escalofríos, teniendo que ser atendido, intentó de nuevo proseguir con su tarea, pero al subir otra vez, fue tal su impresión que bajó raudamente y se alejó asustado del lugar sin concretar el encargo. El segundo hombre, se acercó a la imagen, pero algo vio en ella que le hizo desistir de raspar la imagen. El tercero, fue un soldado real de ánimo más templado, éste subió, pero bajó rápidamente explicando luego que cuando estuvo frente a la imagen, vio que ésta se ponía más bella y que la corona de espinas se tornaba verde.
Ante la insistencia de las autoridades por borrar la imagen, la gente manifestó su disgusto y comenzó a proferir grandes voces. En vista de lo cual el virrey y el vicario Ibarra decidieron revocar la orden y el Vicario Ibarra autorizó su culto. Luego de una visita del virrey y su esposa, dispusieron se levante una ermita provisional. El 14 de septiembre de 1671 se celebraría la primera misa oficial en la ermita, ante las altas autoridades eclesiásticas y civiles, en la recientemente inaugurada ermita que se erigió por orden del virrey Pedro Antonio Fernández de Castro, Conde de Lemos, fecha que coincide con el día de La Exaltación de la Cruz, comenzándose a difundir el culto y a llegar de diferentes lugares numerosos fieles, comenzándolo a llamar al crucificado Santo Cristo de los Milagros, o de Las Maravillas.
UN GRAN TERREMOTO Y LA PRIMERA PROCESIÓN
El 20 de octubre de 1687, a las 4:45 am, un violento terremoto de más de 15 minutos arrasó Lima junto al Callao, teniendo una réplica a las 6:30 am, derribando la ermita edificada en honor al Cristo, ante la sorpresa general la pared de la imagen del crucificado quedó en pie, por lo que se ordenó la confección de una copia al óleo y que por primera vez saliera en andas por las calles de Pachacamilla por idea de Sebastián de Antuñano, una vez elaborado el trasunto o copia se sacó en procesión.
Después hubo un maremoto que también arrasó con todo lo que interrumpiera su paso. La pared quedó parada.
Cabe reseñar que el Cabildo de Lima dada su protección constante contra los diversos temblores y terremotos, y al haber quedado inalterado por estos movimientos, y previa gestión de Sebastián de Antuñano, sor Josefa de la Providencia y del Padre Alonso Messía S.J., se declaró el 21 de septiembre de 1715 al Cristo de los Milagros como «Patrono jurado por la Ciudad de los Reyes contra los temblores que azotan la tierra», y desde aquel momento quedó oficializado su culto entre los vecinos de Lima, quienes lo tenían ya como su devoción predilecta. A partir de ese momento fue llamado como se le conoce actualmente El Señor de los Milagros de Nazarenas. En 1937, el alcalde de Lima Luis Gallo Porras, hizo entrega del Escudo de la ciudad, el cual fue colocado en el vértice superior de las andas del Señor.
El 18 de octubre de cada año, la Municipalidad Metropolitana de Lima le rinde un solemne homenaje en la Plaza de Armas de la capital, en nombre de toda la ciudad.
EL TERREMOTO Y MAREMOTO DE 1746
El 28 de octubre de 1746 el día en que se registró el peor terremoto ocurrido en Lima, Callao fue destruido por un maremoto, siendo virrey del Perú el conde de Superunda, don José Manso de Velasco fue así como había una vez, cada año, en este día, sale el Señor de los Milagros en Procesión y se hace su día festivo central.
Por decisión y apoyo incondicional del entonces virrey Manuel Amat y Juniet, aportar anualmente desde el año de 1764 hasta 1776, 150 pesos de la época como limosna para la construcción del nuevo Templo de Nazarenas, llegando a duplicar en la cuaresma de 1775 la limosna. También colaboró en todos los estudios técnicos de los planos de la obra, la inspección de la construcción y todos los permisos necesarios para que finalmente fuera inaugurada el 21 de enero de 1771 ante el júbilo de las Madres Nazarenas como el pueblo de Lima. Cabe resaltar que la idea originalmente fue de Micaela Villegas la Perricholi, quien era devota del Señor de los Milagros, y un buen día visitó la ermita y al verla en lamentable estado, decidió levantarle un templo digno para su culto, e hizo las coordinaciones con su pareja sentimental el virrey Amat y se ejecutó la obra, con recursos propios y del pueblo limeño.
Las andas son la estructura que permite transportar la imagen venerada en procesión. Cargadas en hombros, pueden ser interpretadas como símbolo de realeza, en tanto permiten evocar las literas de los reyes. Las andas hacen posible llevar en alto, elevar sobre el pueblo la imagen, consintiendo una relación más directa con el objeto de su piedad. Quienes recorren la procesión no van a ver los pasos sino que van a acompañar al Señor.
Tanto ha crecido este culto con el curso de los años, que en el mes de octubre en el Perú y en Lima en particular, los devotos se visten todo el mes con hábitos morados y una soga blanca a la cintura las damas y corbata morada, al cuello los caballeros. El origen de este color según cuentan las crónicas, se encuentra en la historia de la Madre Antonia Lucía del Espíritu Santo, llegada a Lima desde el entonces corregimiento de Santiago de Guayaquil, una mujer de mucha fe, quien viuda de un matrimonio obligado, fundó un beaterio de nazarenas cuyo hábito era de color morado propio de la túnica nazarena.
Esta característica está muy interiorizada en la cultura peruana, tanto así que a Octubre, se le denomina el «mes morado» y junto con las multitudinarias procesiones es común observar a devotos que usan el hábito todo el mes.

Este año el Señor de los Milagros Bendice nuevamente a su paso al Distrito de Breña en su recorrido desde el Jr. Zorritos, Jr. Jorge Chávez cruzando a la altura de la Cdra. 10 de la Av. Venezuela hasta la Av. Bolivia.

Hasta Pronto, Bendiciones, Ruby.

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